amor al dinero

Reflexiones sobre el dinero

La verdad es que lo que realmente está señalando estos versículos aquí es el peligro que encierra el amor excesivo por el dinero lo cual ha sido y es origen de multitud de injusticias, guerras y desacuerdos a lo largo de toda la historia.

En este blog no pretendo impulsar la idea de que lo más importante en esta vida es conseguir dinero y punto.

El dinero es y puede ser una bendición para nosotros, nuestras familias y las personas que nos rodean si sabemos utilizarlo sabiamente y no de manera egoísta. Sin dinero no podríamos construir escuelas, hospitales ni comprar nuestras casas ni ofrecer una buena educación nuestros hijos.

amor al dinero

Como he expuesto anteriormente en otros artículos, del cristianismo bíblico nace la idea de que el hombre debía vivir para trabajar pero no como un castigo divino ni para atesorar dinero de una manera egoísta sino, más bien, como una forma de realización y convicción de que su esfuerzo servía para el bien de la sociedad en general.

Reflexiones sobre el dinero

No seas avaricioso. Avaricia es cuando idolatramos al dinero y lo que conlleva, poder, estatus, y éste se convierte en una obsesión, en algo que nos separa de los demás y con esto la sensación de que por mucho dinero que tengamos nunca tenemos lo suficiente y nuestro deseo es seguir acumulándolo no importa cómo lo hagamos.
El amasarlo constituye una obsesión igual que si de una droga se tratase.

Entonces si que son una gran verdad las palabras descritas anteriormente. La avaricia puede ser el peor enemigo del inversor.

A veces el dinero ciega a las personas y las separa. Las hace egoístas y ególatras, personas que solo piensan en si mismas sin importarles un bledo lo que pasa a su alrededor.

Uno puede tener millones de dólares y considerar que no tiene suficiente y ser un infeliz, otros, en cambio, pueden vivir felizmente contentos con los que Dios les ha concedido aunque sólo sea un humilde jornal suficiente para alimentar a su familia.

La mayoría de las personas idolatran y envidian a estos ejecutivos y millonarios pensando que viven unas vidas satisfechas y sin problemas pero la realidad  es bien distinta. Muchos de ellos viven vidas miserables e insatisfechas.

¿Cómo actúa el  dinero en nuestra sique y personalidad?

El dinero nos hace sentir más libres e independientes de los demás, por eso es tan importante controlar nuestras finanzas y conseguir la independencia económica. Cuando sufrimos carestía nos sentimos dependientes de aquellos que nos pueden ayudar y sacar del apuro.

El ser humano es muy raro, tendemos a sobrevalorar a aquellas personas que poseen mucho dinero no importa que como personas dejen mucho que desear.

Y esto es porque nos sentimos dependientes del dinero y de su valor intrínseco, “tanto tienes tanto vales“piensa la mayoría, es entonces cuando perdemos la libertad, el dinero no es entonces un instrumento en nuestras manos sino un amo que nos gobierna a su antojo.

Debemos valorar el dinero en su justa medida y tener respecto a él un equilibrio que nos permita apreciarlo sin sentirnos demasiado dependientes de él, en otras palabras hemos de tener dominio sobre el dinero y no al revés.

El dinero nos puede dominar tanto si somos tacaños y  nos sentimos culpables al gastarlo como si somos unos derrochadores que les quema el dinero en las manos y deben gastarlo lo antes posible, y si no lo tienen lo intentan conseguir de una manera u otra.

Estos últimos buscan el reconocimiento de los demás y piensan que la única manera de conseguirlo es dilapidar el dinero y ser aclamados. Esta es la historia del hijo pródigo. Lo malo es que cuando el dinero se acaba se acaban los amigos…

A muchas personas el dinero les da una sensación de poder. Les encanta acumularlo aun más de lo que puedan necesitar en su vida y este se convierte no en un medio sino en un fin para conseguir todo aquello que anhelan.

Conclusión

El dinero es necesario, no podemos vivir sin él por mucho que nos esforcemos. Es un incentivo para trabajar más duro y ofrece seguridad a las personas mayores.

De nosotros depende cómo usarlo adecuadamente para nuestro bien y de las personas que nos rodean. No podemos comprar la felicidad con dinero pero al mismo tiempo será muy difícil ser feliz sin él.

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